Lo previo a la concepción de evaluación

La insistencia del EQUIPO CISNE DE INVESTIGACIÓN en el sentido de recomendar trabajar seria y consistentemente sobre procesos de lectura y desarrollo del pensamiento, es precisamente para asegurar calidad en los procesos de formación y en ellos están inscritos los procesos de evaluación pedagógica, pero vistos y realizados de manera muy distinta de los actuales.

El punto estratégico inicial del problema esta dado en términos de llegar a comprender como se debe realizar el proceso concreto de llegar a la lectura experta, es decir, aquella en que los lectores usan las fuentes disponibles dadas en el texto presente que se utiliza, así como sus conocimientos previos, las claves ambientales y contextuales con el fin de construir, no solo significado, sino sentido, como base y fundamento de los demás procesos, como un factor inscrito necesariamente en todas las carreras universitarias, en especial en la de pedagogía.

“Construcción inteligente de tipo fronterizo”, adquiere sentido cada vez que se profundiza más en lo realmente importante de los procesos de formación ( lo cual es necesario también precisar), como un espacio dinámico de desarrollo y aprendizaje, pero en términos productivos, es decir, en donde hay actividad permanente de todos los implicados en el proceso de formación y se conserva el equilibrio sobre el principio de “plausibilidad” , es decir orientador, en donde todos los factores y elementos que circundan al proceso, están sirviéndole de manera activa y propositiva, lo mismo y de manera integrada a sus momentos de evaluación pedagógica o procesual.

Ahora bien, desde esta perspectiva los procesos evaluativos del leer, del escribir y del pensar de manera adecuada, es decir superior, se darán en la interacción propositiva y constructiva entre maestros y estudiantes, y esto no ocurre, ni podrá ser posible, con profesores o catedráticos, por la naturaleza misma de su accionar funcionalista. Solo maestros especialmente formados en el quehacer pedagógico universitario podrán realizar esta acción transformadora. Es la condición “sine qua non” de los procesos de evaluación en el nuevo milenio.

Evaluación Laberintica

Las acciones interactivas o “ mediadoras” ( por ejemplo en el marco de la concepción de Feuerstein sobre la generación de experiencias positivas de aprendizaje mediado que es y constituye la mediación lo cual es muy distinto y diferente de dictar clase), son las que posibilitan, definitivamente, procesos auténticos de construcción inteligente en cuanto se reconstruyen las estructuras, los andamiajes, los apoyos, se dan las sugerencias, etc, que permiten realmente avanzar hacia niveles superiores de reto. Es lo que se configura como un laberinto.

Crfr: Humberto Eco. No laberinto sin salidas, sino de forma ascendente y en espiral, lo cual no admite ningún tipo de triunfalismo, sino siempre la posibilidad de un reto más. Esto amerita un acompañamiento muy especial de personas también muy especiales llamadas maestros ( universitarios).

Los niveles de medida de la habilidad de los estudiantes ya no serán una resta, sino que se convierte en un índice tendencial cualitativo sobre el tipo y cantidad de apoyo requerido para seguir adelante en el proceso de formación y por tal motivo sólo el pedagogo o maestro mediador (de acuerdo con la propuesta teórica y operacional del EQUIPO CISNE ) o acompañante propositivo, lo puede realizar.

Campione y Brown en el 85 trabajaron en algo semejante con la evaluación dinámica sustentada en los planteamientos de Vygotsky sobre las zonas de desarrollo proximal que identifica las funciones que subyacen en los procesos de maduración y que establecen hasta donde una persona puede avanzar si recibe la mediación positiva correcta (experiencias positivas de aprendizaje mediado), en la solución o abordaje de un reto o problemas complejos. Para más ampliación consultar Proyecto CISNE y R. Feuerstein.

Llegados a este punto de la reflexión y a sabiendas de que quedan muchas ideas y conceptos por ampliar y construir en conjunto, quiero continuar con una apreciación aproximada a la operación de la evaluación pedagógica de tipo alternativo, que corresponde a lo planteado en el proyecto Cisne en el proceso de evaluación laberíntica.
 

Una nueva manera de hacer evaluación

Sobre el presupuesto de que tanto estudiantes como maestros deben tener un rol verdaderamente activo y propositivo, en cuanto a procesos de formación se refiere, las formas de interpretar, realizar y construir la evaluación empiezan a tener sentido, pero en el marco del desarrollo real y no solamente en el de la promoción, la cual ha desvirtuado el sentido real de lo que significa evaluación del proceso de formación. Al respecto creo que se debe ir mucho más allá de la ley y sus reglamentarios.

Si bien es cierto que en el catálogo inmenso de evaluación educativa existen innumerables descripciones de técnicas, esto no significa ni garantiza procesos importantes, pues técnicas sin soporte procesual son aberraciones curriculares. Y evaluación sin proceso, es fragmentación convertida en calificación y promedio.

En el terreno de la pedagogía universitaria, como en de los demás niveles, la ubicación ( dentro de un paradigma o teoría) y afinación de los conceptos, permitirá ser mucho más precisos en el desarrollo de los procesos de formación y por esta razón se hace necesario que un primer paso sea el de ponernos de acuerdo en los niveles en los cuales estamos trabajando y en la construcción del sentido ( o referencial contextual global, cósmico) de los términos que se usan para poder contar con un cuerpo conceptual y categorial consistente ( saber pedagógico, como la fundamentación del pedagogiar ), que permita la incursión y trascendencia pertinentes en el tiempo y en el espacio de manera transformativa y proactiva.

Los desarrollos hechos, mucho antes, desde 1985 hasta el presente, en torno de la construcción del PROYECTO CISNE, han logrado algunos avances conceptuales que han ayudado a poner en claro algunos procesos de formación desde la estructura misma de la persona.
El concepto de proceso de formación que ha resultado ser un verdadero problema en el tiempo, se viene aclarado un poco en la medida en que seria y pacientemente se le ha abordado y las cosas como que se van decantando y así si que se puede avanzar con mayor seguridad.

Evaluación por proyectos

La evaluación por proyectos en el terreno de la pedagogía alternativa, no es sino el resultado de la observación y análisis de la pedagogía procesual, en la que están inscritos los procesos de formación, pues un proyecto es como la decantación o producto procesual de un todo ( principio de plausibilidad) . Sheila Valencia, una de las personas que ha trabajado sobre este tipo de evaluación, ha señalado algunas razones de orden teórico y pragmático para implementar la evaluación por portafolios, especialmente en lo que tiene que ver con el proceso de lectura y escritura , pero que puede y debe, extenderse a todo proceso formativo.

En primer lugar, la explicitación o evidencia de los avances en la interacción entre maestro y estudiante debe ser a través de construcciones es decir, que además del tipo y nivel de relación, el producto concreto es precisamente la construcción que hace el estudiante de significados y relaciones conceptuales y esto no es posible sin la construcción de un algo, en general de un ensayo que se va perfeccionando poco a poco.

En segundo lugar
, la técnica, que solo es eso, una técnica, respeta lo intrínseco del proceso de evaluación pedagógica, en cuanto es un proceso histórico ascendente y emergente, que permite verificar producto y proceso de aprendizaje y desarrollo en el tiempo. Los portafolios ( carpetas con el producto del trabajo y construcción) son testigos plenos y transparentes de los progresos en las diversas etapas y de acuerdo con la consideración permanente sobre la diferenciación psicológica de los estudiantes.

En tercer lugar es necesario considerar y comprender que los procesos formativos son complejos, como cada uno de sus pasos o subprocesos y uno de ellos es la díada “leer-escribir como trabajo de experto” que resulta altamente significativa, dado su carácter de factor o determinante para el trabajo intelectual.

En cuarto lugar el procedimiento como tal de la evaluación pedagógica por portafolios permite que maestro y estudiante establezcan un nivel de reflexión tal que les lleve a trabajar en forma mancomunada sobre lo que se ha aprendido y lo que faltaría por aprender.
 

Competencias y Evaluación

El problema del desarrollo de competencias es precisamente el de establecer de que competencias se habla y en que nivel. Son competencias humanas…? , es decir, se trata de desarrollar las capacidades de las personas…? , O son competencias que se acercan al amaestramiento o adiestramiento, como el aprender a hacer algo. Las estrategias de salvamento o las básicas son responsabilidad de los procesos formativos (Pilonieta, 1998 b) y los procesos de desarrollo de habilidades para el abordaje de tareas o profesiones técnicas u operacionales, es posterior. Pero las primeras son necesarias aún más para las profesiones científicas que exigen grandes niveles de manejo de complejidades y altos niveles de abstracción y generalización.

El enfoque de evaluación por portafolios, requiere de un trabajo constructivo mancomunado y dentro de este, se deben explorar las mejores posibilidades para el adecuado manejo de los productos de las carpetas.

En sana justicia se trata de recuperar lo que muchos maestros han venido haciendo durante muchos años, pero ya de manera moderna y agregándole el uso de los sistemas, la informática y la telemática reconociéndole un valor agregado en el proceso mismo de formación de personas. Pero es necesario tener muy presente que si el uso de las carpetas no se hace de manera sistemática y organizada, se corre el riesgo de que los datos recolectados solo sirvan de medio para evaluar (de manera mediocre) y retroalimentar logros académicos y escolares circunscritos solamente al salón de clases o la institución y no se conviertan en un instrumento eficiente y eficaz para desplegar el potencial de incursión contextual y de generación y transformación de los ámbitos de realidad.

El principio de flexibilidad que contempla la evaluación por portafolios que es, como ya se dijo, un enfoque íntegro y procesual, al tiempo que es uno de los fundamentos más consistentes, es su principal problema y enemigo oculto, que puede llevar y de hecho lleva a los maestros a dudar de su confiabilidad, como medio de evaluación consistente. Para evitar que esto pase, es menester que se tengan en cuenta las siguientes consideraciones o cuidados:
  • Se deben establecer mancomunadamente entre los implicados, maestros y estudiantes, las metas y prioridades del proceso de formación que se inicia o del que se tiene en el presente, de manera tal que las expectativas y criterios sean de apropiación y evaluación conjunta. Es decir se debe respetar el principio de plausibilidad.
  • Establecer y obtener un número suficiente y necesario de indicadores (criterios para el caso de los campos de formación) perfectamente claros e inteligibles en relación con los propósitos, tanto generales como particulares del proceso de formación.
  • Conservar los principios de consistencia, coherencia y pertinencia en los niveles de evidencia de lo evaluativo, a saber: 1- La evidencia requerida, o lo que el maestro necesita para observar minuciosa y sistemáticamente el proceso del estudiante por medio de actividades, retos y experiencias de aprendizaje que se traducen en haceres inteligentes y continuados como los proyectos.
Lo que se esta configurando es un todo comprensivo dinámico ideado para transformar la naturaleza del aprendizaje por el desarrollo de un entorno rico en posibilidades y centrado en la construcción permanente. Tal forma no solo transforma lo escolar, sino que también influye muy poderosamente sobre toda la actividad de los estudiantes fuera del ámbito escolar, convirtiéndose en un proceso de vida. Pues se ha puesto en marcha una dinámica que exige permanente respuesta a retos, ligados a la comprensión de lo que se está construyendo. La formación y su proceso será un verdadero proyecto de 24 horas y un punto de partida para entender plenamente lo que es construir y vivir un proyecto de vida productivo.

Es posible y perfectamente coherente pensar que los desarrollos de los procesos de formación nada tengan que ver con los tiempos escolares como los semestres, los trimestres o los años. Es un todo procesual formativo en un continuun vital ( se reitera por tercera vez) y la evaluación por portafolios-proceso también piensa en este salto significativo y lo que se construye en el tiempo y los tiempos, son acumulaciones de logros muy consistentes y estos logros pueden ser analizados en cualquier momento y decidir, tomar decisiones sobre nuevos items, preguntas problemas, etc, que deban ser considerados en lo que sigue del trabajo.

Lo que debe producirse a partir de esta reflexión es construcción y clarificación conceptual y operativa, pues el enfoque involucra a la evaluación en todo el proceso de formación, lo cual representa una filosofía que convalida el proceso como tal, los productos surgidos del mismo, así como el nivel de compromiso de estudiantes y maestros en sus procesos de evaluación y desarrollo.
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